Colombia es un país pluriétnico, es mestizo, blanco, negro, mulato e  indígena, por lo que presenta a lo largo y ancho de su territorio una gran diversidad cultural, que constituye en si misma su riqueza y marca las características de su identidad nacional. Este amplísimo marco cultural, que tiene sus raíces en las culturas precolombinas, es el entorno natural de la cultura colombiana que ha sido determinada tanto por factores sociales, ambientales, climáticos como por la configuración geográfica.  

En cada región del país se arraigó un tipo humano con sus propias características; al norte, la costa atlántica habita gente extrovertida y alegre y se ha conformado una región que incluye además de negros, mulatos y blancos, tribus indígenas como los Wayuu de la Guajira, los Kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta y  los Cuna del Golfo de Urabá. En la costa sobre el Océano Pacífico se asentaron comunidades de raza negra, pueblos de pescadores y cazadores que habitan a orillas del mar y en la selva húmeda de mayor diversidad del mundo, la del Chocó, y que también es cuna de tribus indígenas como los Emberá y los Noanamá. Al sureste, la exuberancia de la selva amazónica, cálida y húmeda ha sido durante siglos el hábitat natural de numerosas agrupaciones, con sus mitos y leyendas, conformadas por grupos dedicados a la caza, la pesca, con formas de vida comunitaria y a veces nómada como los Sibundoy, Makuna, Tukano y Tikuna.